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ENTREVISTA A ADRIÁN, ENTRENADOR DE CUARTA Y RESERVA DEL CLUB LUJÁN

 

Rubén Rocha:
Está bien, no hay problema.

ADRIÁN:
No, no, bien, contento porque estamos haciendo un buen trabajo. Creo que estamos trabajando con todos los chicos de lo que es Cuarta y Reserva, así que estamos contentos. Estamos por buen camino, pero esto, viste, que es largo, es tiempo, y bueno, hay que tratar más que nada de formar y después dar resultados. Como yo siempre digo, se pueden dar mejor y si no se dan, el tema es que formemos buenos chicos.

Rubén Rocha: Che, Adrián, ¿te pone contento que muchos de los pibes que están pasando por las armas de ustedes estén jugando en Primera? ¿Lo estén teniendo en cuenta, por lo menos, para que vayan haciendo sus primeros pasos en la Primera División de Luján, en una campaña histórica donde va puntero, invicto? ¿Qué onda con eso, Adri?

ADRIÁN:
No, no, la verdad que a mí, siempre que uno es entrenador de lo que es juveniles, lo que es todo el tema de inferiores o reservas, siempre la mayor satisfacción es que los chicos que vos tenés, primero que les den bolilla o la importancia que ellos merecen en Primera, que los tengan en cuenta o que los sumen o que les hagan entrenamiento. Y creo que acá, por lo menos en Luján, siempre los tienen en cuenta. Nos sacan jugadores, vemos que están debutando, vemos que están jugando y lo hacen de buena forma. Entonces eso a uno lo reconforta, más que nada el tema de que ellos puedan llegar, puedan vivir de lo que a ellos les gusta o intentarlo. La verdad que a nosotros nos pone recontentos. Creo que todos los formadores buscamos eso.

Rubén Rocha:
Seguramente. Che, te quiero decir una cosa: estamos en el aire y no es por largarme el telón. Sos querido en todos los lugares que estuviste. Pero lo demostraste, ¿sabés por qué lo demostraste? Me di cuenta porque vos hace un montón que estás en el fútbol, años. Como jugador, en todos los lugares que estuviste fuiste capitán. Y ahora estás dirigiendo las inferiores, y en algún momento hay algunos técnicos que están dirigiendo las inferiores y están con el serrucho afilándolo —dijo un técnico en Flandria—, “se cae el mástil y ahí estamos nosotros”. Y vos y el Cabezón Nota tuvieron la suerte, la oportunidad de dirigir un partido, el primero o dos, pero pusieron en claro que ustedes eran técnicos de las inferiores, que no se iban a quedar en el primer equipo. No ambicionás eso. Y me parece valoroso, honestamente. Aunque en algún futuro podés dirigir en Primera. Contame cómo es esto.

ADRIÁN:
Mirá, nosotros… yo te voy a hablar de la parte personal mía. Creo que por ahí ya tengo bien en claro qué es lo que quiero hacer. Sé a dónde apunto, sé lo que me gusta. Y el día que yo esté, como yo siempre digo, quizás no estoy preparado para estar en Primera. O yo no vengo a un club o no voy a un club para decir “bueno, me meto en las inferiores para después dirigir en Primera”, porque no es lo que yo quiero. Y después siempre… eso no es solamente decirlo y después pasa lo contrario. Yo creo que siempre nos mantenemos como éramos antes, sobre la palabra, sobre lo que pensamos, sobre lo que decimos. Entonces me parece que el secreto es ese: que siempre hay que tener palabra, hay que confiar, hay que tener ganas de laburar con los chicos, porque al cabo sabés que un pensamiento no fue como para vivir, pero nos gusta, nos apasiona, nos gusta la formación. Y después, como… bueno, a mí me tocó ser ayudante de Walter, ya sea en Mercedes, ya sea en Flandria, pero yo tenía bien en claro que el técnico era él, que yo era el ayudante. Este lugar la verdad que a mí me gustaba un montón, más que querer ser técnico. Nosotros tenemos bien claro —o yo tengo bien claro— a lo que vine. Hoy me tocó Luján, el Pulga me dio la posibilidad. Y nada, yo tengo bien claro, yo no estoy esperando. Yo ojalá a todos los técnicos que vienen acá les vaya bien, porque si les va bien a ellos, nos va bien a todos. Yo acá no me baso en los resultados míos. Yo, los resultados míos, se tienen que ver a fin de año. ¿Cómo? Llegando, como yo siempre les digo a los chicos: laburen para ustedes, traten de progresar. No importa que pierdan uno o dos partidos. Ustedes tienen que tratar de que en diciembre, en enero, empiecen una pretemporada cuatro o cinco de los chicos que tengo yo. Entonces eso para nosotros es lo que más valor tiene. Así que por eso yo te digo que yo tengo bien claro a lo que quiero y a lo que apunto.

Rubén Rocha:
Está bueno lo que me decís. Y otra cosa también que no es fácil es a veces —bueno, ahora que te quedaste solo, mejor— pero la dupla con el Cabezón Nota hicieron una dupla, y es difícil que se lleven bien y coincidan y todo, salvo Sergio Gómez y Orsi, que hace años que están juntos. Porque no, porque tienen distintas veces… pero ustedes son dos tipos… yo hablo de vos y vos hablás bien del Cabezón, hablo del Cabezón: “Adrián, un fenómeno, que esto, que el otro, que buena gente…”

ADRIÁN:
El Cabezón la verdad que… yo me sacaron primero, porque cuando a mí me dijo el Pulga para venir acá a agarrar la Reserva, yo lo primero que le dije fue: “mirá, si yo vengo, yo me voy a traer al Cabezón”, porque la verdad que lo siento un amigo, lo siento un compañero, sé que sabe. Quizás uno por ahí no le presta tanta atención, pero creo que hasta sabe más que yo. Así que yo por eso lo considero una pieza muy importante dentro del grupo y dentro de lo que apuntamos nosotros. Pero a mí la verdad que me agrada estar con él. Me gusta que esté acá, me gusta que siga metido en lo que a él le apasiona. Y a él sé que a veces lo priva mucho el tiempo, que él… le lleva su trabajo y eso. Pero nada, como yo siempre le dije: “vos podés venir dos días, para mí es un montón. Querés venir toda la semana, querés venir un día, para mí es fundamental”. Así que tengo un aprecio muy grande por él, pero más que nada, más como persona, porque sé la calidad de persona que es.

Rubén Rocha:
Está bueno, está bueno. Yo pensé que era porque te llenaba el tabanque y eso… que cargás nafta.

ADRIÁN:
¡Hijo de mil! Nunca me puso ni 10 centavos. Ahora se lo voy a decir. ¡Cabezón, hijo de mil! Pero bueno, está bien, está bien. Es un fenómeno. Es una persona la verdad que yo aprecio… pero mucho, aprecio mucho.

Rubén Rocha:
Está bien, me alegro mucho de lo que hablás. Bueno, ya te conozco y te conocen en todos lados. Escuchame Adri, ¿sos feliz entonces con lo que estás haciendo?

ADRIÁN:
Sí, sí, sí, estoy contento. Creo que más allá de los resultados, nosotros, por más que hayamos perdido cuatro partidos, yo soy feliz estando siempre bien. Y en realidad hay buena gente, siempre ahí está el secreto. Estamos contentos, no solo por el resultado, sino también por el tema de que los chicos crecen. Y eso para nosotros es fundamental.

Rubén Rocha:
Qué bueno. Y vos mirá, te voy a decir otra cosa —no es por tirarte flores, porque cuando te agarre tenés que pagar el cafe—, pero no, no, fijate vos una cosa. Que vos vestiste la camiseta de Flandria muchos años, y hoy en Luján sos un lujanero. Te quieren porque vos te brindas, trabajas con un profesionalismo terrible, tenés una educación, un respeto hacia los demás como fuiste toda tu vida. Por eso fuiste capitán en todos los equipos. Pero digo, qué lindo todo eso que te está pasando. Vos no lo valoras, a lo mejor no te das cuenta, pero yo de afuera…

ADRIÁN:
No, no, no, sí, sí, yo me doy cuenta. ¿Sabés por qué? Porque yo siempre les digo a los chicos: acá no hay solamente que ser hincha de Luján o ser hincha de Flandria. Nosotros podemos ser de cualquier equipo. Pero nosotros, yo por suerte jugué en Flandria, gané cosas con Flandria, y después me tocó ser técnico de Luján, en inferiores, y me fue muy bien por suerte. Pero como yo les digo a ellos: siempre si uno se maneja con respeto, y no siendo irrespetuoso, me parece que después eso en todos lados se ve y se valora. Y es lo que yo siempre les pregunto a los chicos. Acá, como dije antes de empezar el clásico, como yo les digo acá: no hay ni hincha de Luján ni hincha de Flandria. Esto es un partido de fútbol. No quiero orejas, no quiero que se peleen, porque todos tenemos que seguir jugando, todos tenemos que aprender. Me parece que ese es el camino. Nosotros tenemos que enseñarles a que el fútbol no es vida o muerte. Y como volvemos a lo anterior: yo creo que voy a cualquier cancha, y por suerte me reciben bien y me saludan, pero siempre porque me manejé con respeto. Y nunca fui un tipo que se la creyó, ni que fue irrespetuoso en ciertos momentos, o me hice el hincha fatal de algún club. Me parece que eso es lo más importante: que podamos ir a los clubes, y por más que sean rivales, que tengan el aprecio que le tienen a uno. Eso es lo que más me gusta.

Rubén Rocha:
Eso tenés que valorarlo. Y eso que no jugaste bien nunca, pero bueno…

ADRIÁN:
Pero escuchame… me tenés que pagar el café vos, porque me estás matando…

Rubén Rocha:
Bueno, che, un gustazo charlar. Te saqué de ahí al toque, porque si no, si te dejo pensar, no salís al aire, no hablás.

ADRIÁN:
Sí, no, no, te iba a cortar. Te iba a cortar porque no… yo no me gusto, vos sabés, ni de jugador me gustaba hablar así que imagínate ahora.

Rubén Rocha:
No, no, no. Ni dentro de la cancha hablabas.

ADRIÁN:
Viste, hay que hacer, no hay que hablar.

Rubén Rocha:
Me alegro que la Reserva esté pasando otra buena campaña como el año pasado, y que siga promoviendo pibes como los que están ahora, que hay unos cuantos en Primera, y tenés que estar contento por eso.

             

 

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