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«Fútbol, trabajo y dignidad: la historia real de Wilson Severino»

Wilson Severino: 22 años, tuve la madurez de entender la prioridad y sigo en el ferrocarril.

Rubén Rocha: Che, vos sabés que justamente, mirá, no es que me acorde hoy, me acordaba ayer de vos, porque ayer estaba charlando con un muchacho que me dice, no me conoce más, sí, te conozco, le digo, ¿Jorgito Muñoz? Sí, Jorge Muñoz, uno que jugaba en Independiente, en Arsenal, en Primera, y jugó en Flandria, anduvo mucho tiempo, jugó al lado de Villaverde, un equipo independiente muy bueno, y en Arsenal, lo llevó Grondona, jugó mucho tiempo en Primera, pero hablábamos, le digo, qué raro, le digo que con todos los contactos, jugó con Pochini, con todos los contactos que tuvo, no seguiste en el fútbol, dirigiendo, igual que mi amigo Alfredo Torres, le digo, mirá Rubén, me dice, yo estoy trabajando en un country, hace 22 años, me dijo, hace 22 años que dejó el fútbol y que está trabajando en el country, ahí yo tengo jubilación, vacaciones, no estoy, perdí 3 partidos y ya me tengo que ir, y me quedo sin trabajo, yo también tengo una familia, tengo hijos, y con esto me dio la estabilidad, y le digo, vos sabés que yo tengo un amigo, que sí, lo conozco, él eligió el ferrocarril por la estabilidad, por darle de comer a sus hijos, porque a veces vos jugás 3 partidos, no andás bien y te limpian, y hoy me estás contando eso mismo que yo le contaba a Jorgito Muñoz que el sábado que viene va a estar acá en la radio charlando con nosotros, así que mirá vos que responsable y que gran jefe de familia, porque le diste con el ferrocarril la estabilidad a tu familia, a tus hijos, tener tu hogar, qué más le podés pedir, bueno, capaz que por ahí hubiese llegado a triunfar en Europa en el fútbol, nunca se sabe, pero lo seguro es lo seguro, ¿no?

Wilson Severino: Sí, me viste hacer goles, mayormente de cabeza, muchos, y viendo el fútbol ahora a la distancia, y siendo la clase 9 que soy, me sobraba para jugar en Europa, tranquilamente me sobraba, hoy de grande me doy cuenta del jugador que era de joven, y digo, Wilson, te sobraba , ¿me entendés? Le pegaba con la dos y tenía en la cabeza un martillo, pero bueno, me doy cuenta ahora de grande, de chico creo que tomé una decisión de grande, y fue la responsabilidad, y gracias a Dios, yo no lo sufro, ni me quejo de eso, porque la vida me dio otras cosas, Rubén, y nada, disfruto de lo que me dio, y no me pongo triste por lo que no fue, porque lo que no fue, no fue, ya está, si lo ponemos a renegar por lo que no fue, no ganas nada, perdés tiempo nada más, exprimamos la naranja en lo que es, y en lo que se puede hacer, y desde ahí construyamos para el de afuera, para la familia, para que te crucen el día a día en la calle, y más, en una cancha de fútbol.

Rubén Rocha: Igualmente, no me cabe la menor duda que los años que estuviste en el ascenso haciendo goles y jugando, fuiste feliz, más allá de que también con el ferrocarril, ¿no?

Wilson Severino: Sí, hoy Rubén a la distancia, algunas veces digo, ¿cómo hiciste, Wilson? O sea, Rubén, a mí me tocaba, yo siempre cuando hablo con mis hijos, hoy grande, que gracias a Dios no los hice ver la realidad que me tocó vivir a mí, ¿me entendés? Rubén, yo limpiaba el ferrocarril, yo arranqué en limpieza limpiando baños de estación, una estación como la estación de Granburgo, ¿me entendés? Que no sé qué hermosa virtud tenían, y te echaban un cago en la mitad de la pared, y lo limpiaba con la mano, ¿me entendés? Yo arranqué así, amigo, ¿me entendés? Y mientras que hacía eso, era el mismo pibe que salía en fox sport, o vos ibas a Capital y había una gigantografía, ¿me entendés? Y nunca dejé de ser ese pibe, Rubén.

Rubén Rocha:  No, no, y tengo siempre la alegría de haberte hecho, que salió en TN Deportivo, cuando hiciste dos goles en cancha de, creo, de Centro Ballester, que me tocó cubrir ese partido. Allá me mandaban, le digo a Sergio Charito, sí, y justo te conocí a vos y hiciste, de los tres goles hiciste dos, te hice la nota y salió, así que tengo el honor de hacerte la primera nota a nivel nacional.

Wilson Severino: Qué grande, Rubén, qué cosa linda.

Rubén Rocha:  Contame ahora, bueno, siempre te admiré mucho por todas estas decisiones que me estás contando, y le estás contando a la audiencia y a Florencia, que también está estudiando periodismo, y está atenta a lo que estás hablando vos, porque muchos te han visto en la gigantería esa que decís vos, y te han visto triunfar, y te fuiste en Colombia, y Atlas lo tenía por mi amigo Néstor, que estaba ahí, por ahí lo llamaban de no sé dónde, para saludarlo, y a vos también, porque vos eras figura en ese equipo, y creo que le ganaste un cariño muy importante a Atlas, ¿no? Se ve.

Wilson Severino: Sí, vos imagináte que yo le dije que no a muchos equipos, grandes equipos, y cuando yo le decía que no a otros equipos era porque se quedaba jugando en Atlas. Vos calculá, Rubén, yo hablo con compañeros del fútbol que jugaron en otros equipos grandes de la categoría, y yo soy amigo del goleador de Ituzaingó, del goleador de Berazategui, del goleador de Bursaco, del goleador de Midland, yo era goleador en Atlas, ¿me entendés? Y no era fácil ser goleador de campeonato en Atlas, ¿me entendés? Entonces yo le dije, yo hice, en la categoría hice 109, 110 goles en Atlas, con el Atlas que descendía todos los años, bueno, ahí fui goleador. Por eso yo creo que ojalá que llegue un jugador y supere mi marca en el club, pero es difícil que hoy un jugador que por campeonato te meta 17, 20, 23 goles, se quede en la categoría.

Wilson Severino: O un jugador que te duplica en un año y medio 18, 20 goles, al otro año se va, ¿me entendés? Y por eso yo lo veo difícil en Atlas que pase, pero a su vez lo espero también que pase, porque seguramente va a venir lleno de victorias y de cosas lindas para la gente. Pero yo siempre cuando hablo con los otros les digo, sí, vos lo hiciste acá, a mí me tocó hacerlo en Atlas, ¿sabés qué difícil que era? Primero era difícil porque el nivel del club no estaba a la altura de los grandes, y después era difícil porque cuando fue como imagen o como producto fue grande, todos nos querían ganar, ¿me entendés? Era el partido que todos querían hacerse ver, donde todos les querían ganar, porque después a los 6 meses o al año todos se iban a probar ahí porque se querían quedar en ese club. Bueno, yo en ese club me metí más de 100 goles.

Rubén Rocha: Y bueno, mucho tiene que ver Maxi De Ambrosio que lo hizo conocer a través de la televisión, ¿no?

Wilson Severino: Sí, ese acierto que tuvo Maxi con su idea son cosas que se dan al punto que no se pudo replicar.

Rubén Rocha: Un visionario fue, un visionario. Atlas la pasión la hizo grande. Mira vos, que yo lo sigo desde tiempo, y hablamos a veces con algunos periodistas de aquella época, y entraba Atlas, jugaba un campeonato y lo desafiliaba.

Wilson Severino: Claro.

Rubén Rocha: Y después que entró Maxi, bueno, empezó a crecer, a crecer, a crecer, y bueno, en toda Centroamérica conocen a Atlas y conocen al negro Severino, con todo respeto.

Wilson Severino: Sí, gracias a Dios, y después si vos me preguntas, hasta el día de hoy todavía la gente me ve, y yo digo, guau, mirá Wilson, cuando me grita, mirá, la concha, la lora, pasó, ya pasó, pasó. Más de 15 años y cae la gente de esas cosas.

Rubén Rocha: Sí, y con los veteranos River, ¿Qué te decían?

Wilson Severino: Bueno, vos calcula que yo siempre cuento lo mismo, Rubén. A mí el Beto Alonso me dijo hola Wilson, Ortega me dijo hola Wilson, Marcelo Gallardo me dijo hola Wilson, y yo con la admiración que tengo del club del cual soy hincha, ellos sabían mi nombre y yo me quería caer de culo.

Rubén Rocha: Que te salude Gallardo, el Beto Alonso, y te diga hola Wilson, decís vos no entendés nada.

Wilson Severino: Claro, por mi nombre. Con el Beto me ha tocado varios eventos tenerlo al lado, y me ve y me dice, hola goleador. No, dejá de romper la bola, no me digas vos a mí goleador. Pero ven, son cosas lindas que las disfruto, que están ahí, y las acaricio y las disfruto y las vivo y me cago de risa.

Rubén Rocha: Escucha Negro, te digo Negro Severino, escúchame, tiene que ver en cómo sos como persona. Porque si vos te hubieses subido el humito a la cabeza, no entras en ningún lado, y no te quiere nadie. Hoy, hablar de Severino Wilson es hablar de buena persona y gran goleador, ojo.

Wilson Severino: No Rubén, yo en todo lado, en mi ámbito laboral, en el círculo donde me muevo y en los lugares donde me toca ir. Yo transito mucho la provincia porque, como te contaba, sigo siendo ferroviario y trabajo en el ferrocarril. Y me toca viajar por la provincia porque hice llegar el fútbol al ferrocarril. El fútbol se me alejó y lo traje al ferrocarril y me toca ir a hacer fútbol con los ferroviarios de Salta, Corrientes, Bahía Blanca. Recorro todo el país a donde hay una estación de tren y llevo el fútbol. Gracias al ferrocarril y en todos lados, Wilson, hijo de puta. Todos los lunes me clavaba mirando Atlas a las 11 y nunca cedía. Peor que novelas mexicanas. Tengo tres operaciones en mi rodilla y tengo artrosis en mi rodilla. Tengo un valde de lágrima y una vida de alegría por las cosas que me pasaron en el fútbol. La mayor parte fue en Atlas

Rubén Rocha: Contame cómo está, qué pasa con Atlas.

Wilson Severino: Con Atlas está en una situación futbolística complicada donde realmente son cosas que yo calculo que viven siempre como… Viste, yo juego el fútbol Cheños y estoy con chabones que jugaron en otro nivel y les cuento lo de Atlas. Y me dice, Wilson, es lo mismo que pasar a nuestro vestuario en otra categoría. ¿Me entendés? Porque si vos te ponés a pensar, hay clubes que se les va el técnico, que no tienen reemplazo, que no aciertan con el técnico, que había un proyecto que se puso todas las fichas en eso y que no salió bien y que hay que retomar el timón y darle para adelante.
Y hoy Atlas está pasando ese torbellino, ¿me entendés? Y es difícil, futbolísticamente es difícil, institucionalmente es difícil porque hay mucha gente que conoce a Atlas desde el programa, ¿me entendés?

Rubén Rocha: Sí, sí.

Wilson Severino: Pero después Atlas tiene una realidad del día a día que se le hace difícil, que en muchas cosas no dejó de ser ese Atlas que era antes, ¿me entendés?

Rubén Rocha: Sí, sí.

Wilson Severino: Que hay un camino por recorrer con este club que tiene que ser romper ese molde como lo rompió y ahora, si no es protagonista de un campeonato, ya hace ruido.

Rubén Rocha: Claro.

Wilson Severino: Pero antes era normal que descienda todos los años, ahora si no es protagonista, si no es protagonista ahora hace ruido.

Rubén Rocha: Sí, sí.

Wilson Severino: Y antes era normal que se vaya el descenso.

Rubén Rocha: Sí.

Wilson Severino: Bueno, nosotros tenemos que transformar que esa presión por ser protagonista, que bien vista está, que si Atlas no es protagonista ya es un problema, me parece bien porque es la exigencia para seguir creciendo, Rubén.

Rubén Rocha: Sí.

Wilson Severino: Bueno, eso también lo tenemos que implementar en el club, ¿me entendés?

Rubén Rocha: Sí.

Wilson Severino: Para que el club vuelva a retomar las riendas de crecer, aunque sea día a día poquito, pero con una presión de crecimiento, ¿me entendés? Y hay que darle al clavo con eso. Y realmente hay gente que quiere a Atlas, no hay mucha gente que esté cerca de Atlas porque el club a nivel de gente siempre fue poca gente.

Rubén Rocha:  Claro.

Wilson Severino: De mucha calidad, pero poca gente.

Rubén Rocha: Sí, sí.

Wilson Severino: Bueno, entonces yo creo que cuando se alineen un par de cosas, de ese poquito va a ir empujando al club, y a poco, y llevarlo a ser un club humilde, pero con la misma exigencia que tiene deportiva, tiene que tener de crecimiento.

Rubén Rocha: Y de competencia.

Wilson Severino: Sí, sí. Por ese lado lo veo, pero después, Rubén, sigo siendo, sigo laburando, amigo.

Rubén Rocha: Sí.

Wilson Severino: Siempre digo lo mismo, sigo laburando y me tomo el tiempo entre el trabajo y mi vida para dedicárselo a Atlas, ¿me entendés? Yo no vivo de Atlas, ni del club, por eso soy un orgulloso ferroviario que tenía casi 23 años que trabajaba en el ferrocarril, y cuando era jugador tampoco vivía del club, porque gracias a Dios he tomado la decisión de calzarme los botines punta de acero para caminar arriba de las vías, y después calzarme los botines con los 22 tapones para defender los colores, ¿me entendés?

Rubén Rocha: Sí, sí. Che, ¿ya consiguieron el técnico?

Wilson Severino: Mirá, el tema del técnico, cuando muchos equipos de primera no saben qué técnico traer, nosotros gracias a Dios todavía seguimos teniendo esa propuesta de 20 técnicos diferentes.

Rubén Rocha: Mira vos.

Wilson Severino: De pronto, si vos me decís cuál es la diferencia que te pasó Wilson de Atlas, de jugador ahora, que no sé cómo todo el mundo tiene tu teléfono, ¿viste cómo es esto, Rubén?

Rubén Rocha: Sí.

Wilson Severino: Y de pronto te mandan, hola Wilson, y un montón de números raros y de cuerpo técnico que se ofrecen para dirigir, ¿me entendés? Pero también ahí hay una decisión, y es la de tratar de no errar, ¿me entendés? Y poner sobre la balanza un montón de cosas, Rubén.

Rubén Rocha:  Sí.

Wilson Severino: Porque realmente lo que uno quiere es lo mejor para ese club lindo, humilde, medio chiquitón, pero de un calor familiar y humilde, copado. Atlas es copado, Atlas es un lindo club, un club chico, pero de un fuego interno lindo, de un lugar donde vas y te sentís cómodo, tranqui, que me gustaría vivir más cerca de la cancha, ¿me entendés?

Rubén Rocha:  Sí, sí.

Wilson Severino: O sea, es un lugar donde te gusta estar y que merece un salto de calidad en todo.

Rubén Rocha:  Sí, y se hablaba de la vuelta del Rata, ¿hay posibilidades o todavía no?

Wilson Severino: Sí, ¿sabés lo que me pasa? A mí, Rubén, yo siempre digo que me gusta el porciento de la gente que me quiere, sabe cómo soy, cómo hablo, y hay un 10% que por ahí le puede incomodar, pero siempre digo que el 10% es el que no me conoce. La realidad con Rata, Rubén, es que me toca a mí porque yo tengo una amistad, ¿entendés? Pero de la que me quiero desligar, que la he trasladado toda al vicepresidente Marcelo Canepa, a Marcio Ambrosio, para no quedar dividido yo desde el lado de la amistad. Pero con cualquier cuerpo técnico que sea, yo tengo una sola manera de trabajar, ¿me entendés? Y es dándole todo, ¿me entendés? Es como cuando era jugador.

Wilson Severino: No me importaba el cuerpo técnico que venga porque yo como jugador, yo quería ganar, que mi equipo gane y yo hacer goles. Yo funciono de la misma manera. Si voy a hablar con el cuerpo técnico anterior que teníamos y yo sin levantar ninguna bandera, yo me ofrecía a ellos…

Rubén Rocha: No, yo hablé con Germán varias veces y te quiere un montón, eh.!

Wilson Severino: Claro, y entonces, Rubén, a eso te voy. Lastimosamente se siente el nombre de César, pero te digo lastimosamente porque me toca a mí. Entonces lo identifican bastante conmigo, pero después si me pongo a pensar, él jugó 5, 7 años en Atlas en una época muy linda de club y vivimos un montón de cosas de la vieja escuela, ¿me entendés? Y no puede no haber esa relación, pero no sé cómo despegarme de esa decisión porque automáticamente más que con los dirigentes de arriba la toman conmigo por la amistad. Pero más allá que yo te digo como amistad y como la persona que yo conozco, que ojalá que le toque venir, yo voy a trabajar por el bien de Atlas, con los tapones de punta, con quien sea que se ponga al frente del plantel, ¿me entendés? Porque es mi manera de ser, siempre funciono igual. En el ferrocarril, en el fútbol, en mi vida, siempre me ofrezco de esa manera. Pero es una decisión que se tiene que tomar él mismo.

Rubén Rocha: ¿Cuándo calculas vos que se va a tener el nuevo técnico atlas?

Wilson Severino: Mirá, yo les mando un mensaje y hablo todos los días con ellos dos, diciéndoles que nosotros ya tendríamos que tener un técnico, ¿me entendés? Porque tenemos un montón de ofrecimientos y ellos son responsables de que tengamos un técnico lo antes posible, ¿me entendés? Y que haga el ruido que haga, y si funciona, que apoyemos al 100%, obvio, y si no funciona, sigamos encontrando el rumbo para que Atlas esté bien. Con quien sea, hay que apoyar, porque una vez que se tome la decisión del que sea, después, en la situación que estamos, y en cualquier otra situación, hay una sola manera de buscar el éxito, sino trabajando en equipo y yendo para adelante. No hay muchas recetas raras, más que ponerle buena voluntad al corazón, el esfuerzo y el sacrificio de cada uno de los integrantes de Atlas, que vamos de nuevo a lo que te contaba al principio, le tienen que robar tiempo a su familia, le tienen que robar tiempo a su trabajo, y ofrecérselo a Atlas. Entre los poquitos que somos, no podemos no ofrecerle el 100% cada minuto que tenemos para el club, ¿me entendés?

Rubén Rocha: Sí, gracias por atendernos, se nos fue el tiempo, pero siempre muy agradecido porque apenas te llamo, me contestas al toque, llamáme amigo y te valoro mucho eso, porque nunca cambiaste de aquellos años de Ballester, así que te quiero mandar un abrazo, saludos, saludos a Max y voy a andar por ahí a darte un abrazo.

Wilson Severino: Va a ser un placer, Rubén, y gracias a Dios hay gente como vos que me conoció, a este pibe de Ballester y al pibe con el que hablás ahora, y te das cuenta de la clase de persona que soy, y está bueno que me quede gente que me conoce desde siempre, que es un claro ejemplo y que puede dar una opinión de la clase de persona que soy, como yo de vos y de tu programa, y gracias a Dios gritaste muchos goles míos, y me hubiera cruzado en una banda de cancha, y es algo lindo Rubén, así que te agradezco a vos, a tu audiencia y tu preocupación por el Marrón.

Rubén Rocha:  Dale, un abrazo grande.

 

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