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El DT de Cañuelas cumplió su promesa en la Basílica, tras el ascenso

«Lo prometido es deuda”, reza una expresión tan utilizada como antigua. Claro que la excesiva alusión a esta frase no siempre va de la mano de su debida concreción. Más allá de las generalidades, quien sí puede jactarse de haber cumplido con su palabra, con las complejidades que el compromiso asumido implicó, es Gonzalo Márquezentrenador de Cañuelas, club que a día de hoy vive sus horas más gloriosas luego de haber logrado el ascenso a la Primera B por primera vez en sus extensos 110 años de historia.

Pero, ¿cuál fue aquella promesa del DT que comandó la hazaña? Ni más ni menos que emprender una peregrinación desde Morón hasta Luján. Sí, 50 kilómetros a paso firme para visitar a su venerada Virgen en la imponente Basílica de dicha ciudad. La epopeya del Zurdo reviste de una inusual particularidad. En el imaginario popular, el concepto de cumplir determinada “promesa”, a grandes rasgos, está sujeto a la consecución de un determinado objetivo. “Sí obtengo tal o cual cosa”, son los condicionamientos que suelen acompañarla. Sin embargo, Márquez, que asumió el mando del Tambero a principios de 2019, se distancia de esa premisa; su travesía no se sustentó gracias al “histórico” ascenso –aunque la emprendió al día siguiente del campeonato-, sino que sus motivos residen en un porqué mucho más profundo -y menos exitista-: “agradecer”.

El día de la promesa y el motivo

En el partido contra Luján, cuando jugamos en la cancha de ellos, en la segunda fecha del torneo, vinimos con el coordinador y, saliendo de la iglesia, le dije que yo había prometido venir a visitarla (a la Virgen) caminando cuando termine esto. Así que ahora estoy cumpliendo eso. Por suerte se nos dio el título, pero no le pedí eso a cambio de venir caminando a verla, sino por el agradecimiento por acompañarme”, le cuenta el técnico y exjugador del Ascenso a TyCSports.com, mientras el sonido del viento lo acompaña al compás de cada palabra, y de cada paso. Ahondando en sus creencias, aquellas que lo impulsaron y motivaron a emprender tamaña peregrinación, el Zurdo, que supo vestir la camiseta del Porvenir, Claypole y Centro Español -entre otros-, explica: “Yo soy devoto de la Virgen de Luján. Tuve la posibilidad de jugar mucho en el interior del país, andar muchos fines de semana por la ruta, y siempre me acompañó, me guió y me cuidó en los viajes”.

 

El coordinador de Cañuelas, su aliado en la peregrinación a Luján

La expedición, considerando las dificultades que implica una caminata que le demandó más de 10 horas, desde su partida de Morón, cuando el reloj marcó las 9, hasta su arribo cercano a las 19, tuvo un aliado a su lado que le alivianó la carga: Alberto Ortiz, el coordinador general de Cañuelas. Su “hermano de la vida” y aquel que creyó en sus capacidades y lo colocó al mando del primer equipo –a pesar de su inexperiencia en liderar un plantel de Primera- cuando dirigía a las divisiones inferiores del Rojo, lo siguió palmo a palmo.

 

Márquez le devolvió aquel voto de confianza, y con creces: sacó campeón al Tambero del Torneo Apertura 2019 y, luego del inconcluso Clausura que se vio afectado por la pandemia, la obligación lo llevó a tener que ratificar el presente del equipo y también respondió: empató este viernes 0-0 ante Real Pilar (tenía ventaja deportiva), en la final de la Primera C, y logró la hazaña de avanzar a una categoría hasta el momento inexplorada para el tradicional equipo del ascenso.

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