El TC ya había comenzado a abrir caminos por todos los rincones del país, e incluso traspasado fronteras. Hacía Chile en el Gran Premio Internacional del Sur en 1939 que ganó Lo Valvo. O los tramos por Bolivia y Perú en el Gran Premio Internacional del Norte, que significó el primer éxito para Fangio y Chevrolet en la categoría.

Suspensión indeterminada

El Premio Mar y Sierras que ganó Fangio el 2 de abril del ’42 marcó el abrupto  final de la temporada. El Automóvil Club Argentino dictaminó la suspensión del campeonato que solo tuvo 2 carreras (la primera la ganó Esteban Fernandino padre).

La decisión se tomó debido a la escasez de repuestos y neumáticos. En esa época, los autos que  nutrían al TC eran importados de Estados Unidos y debido a que el país del norte ingresó a la guerra, todas las automotrices americanas quedaron a disposición del ejército.

La falta de combustible fue otro factor que incidió en la suspensión ya que frente a la escasez, el gobierno argentino declaró al automovilismo como una actividad no prioritaria.

Juan Gálvez
Juan Gálvez compitió en lancha durante el largo receso. (Foto: Ricardo Gálvez)

La suspensión del automovilismo por tiempo indeterminado obligó a los pilotos a recluirse en sus trabajos particulares. La mayoría recurrió al oficio de la mecánica. Por su parte, Fangio –que debió cerrar su taller en 1943- se dedicó a la compra de camiones para comercializar solamente los neumáticos que escaseaban en el país.

A su vez, durante ese período, se produjo la separación de Oscar y Juan Gálvez. “Durante el receso surgieron diferencias que por primera vez fueron insoslayables. Claramente los 2 forjaban su futuro y sería imposible compartir un mismo taller mientras en las carreras se enfrentaban por la victoria”, contó Ricardo Gálvez (hijo de Juan) en su libro “Juan Gálvez, el campeón eterno”.

Para saciar la necesidad de competencia, los hermanos compitieron en carreras de lancha, cada uno manejando la suya, claro está. Debieron pasar 2033 días para que el Turismo Carretera iniciara nuevamente su actividad. El 26 de octubre de 1947, en la Doble Vuelta de Sierra de la Ventana, Fangio se alzaba con su 4ª victoria. El TC nunca más volvería a estar tanto tiempo con sus motores apagados.