La UEFA prepara una denuncia penal contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, por presunta gestión desleal vinculada a su proyecto de crear la filial FIFA FORWARD ENTERPRISE (FFE), destinada a comercializar competiciones mediante la entrada de capital privado, iniciativa que fue paralizada tras fuertes críticas.

Según un documento fechado este jueves, el organismo europeo contempla acciones penales amparándose en el Artículo 158 del Código Penal suizo y ha solicitado autorización a un tribunal del Distrito Sur de Florida, Estados Unidos, para acceder a documentos relacionados con el proyecto, con el fin de trasladarlos a la justicia suiza.
En la solicitud, la UEFA demanda acceso a documentos y comunicaciones de FIFA América y del Mundial 2026 que estén relacionados con el origen, desarrollo, debate interno y anuncio público de la propuesta del FFE. Esto incluye intercambios internos de la FIFA, así como correspondencia con empresas inversoras como Thrive, BANN y otros asesores, desde la fecha más temprana de discusión hasta la actualidad.
Asimismo, se requiere cualquier valoración realizada respecto al proyecto FFE, incluyendo materiales compartidos o recibidos de inversores o asesores, el proceso de gobernanza y aprobación interna, y la documentación presentada al Consejo de la FIFA, su Congreso y su junta directiva en la reunión del pasado 18 de julio.
La UEFA solicita también autorización para emitir citaciones adicionales a cualquier persona ubicada en el Distrito Sur de Florida que posea pruebas relevantes para el procedimiento extranjero previsto.
El documento de 60 páginas señala que «los esfuerzos de Infantino por explotar las instituciones de la FIFA para su beneficio personal se han extendido más allá de la gobernanza y economía, alcanzando la relación con actores políticos poderosos, incluido el presidente de Estados Unidos, para promover sus intereses».
Además, subraya que la FIFA no requiere capital externo, pues «no es una entidad en dificultades financieras que busque un rescate» y que sus estados financieros auditados muestran miles de millones de dólares en reservas, activos líquidos y ausencia de deudas.
La UEFA critica que Infantino no consensuó su propuesta con las confederaciones y, tras su divulgación en la prensa, estableció un plazo para que las federaciones expresaran su postura antes del 19 de septiembre, lo que la UEFA calificó de «ultimátum». Señala que esta forma de proceder no refleja una «decisión democrática», sino «una gobernanza mediante la intimidación, un acto de coerción indigno de una institución encargada de la tutela del fútbol mundial».
El pasado 31 de julio, la UEFA comunicó formalmente a la FIFA la intención de emprender acciones legales por la creación de la FFE y requirió la conservación de todos los documentos relacionados con el proyecto, instando a Infantino y a la FIFA a adoptar medidas inmediatas para preservar la documentación física y electrónica, advirtiendo sobre posibles consecuencias por su destrucción.
El plan de Infantino consistía en crear la FFE, una filial de su propiedad valorada en aproximadamente 20,000 millones de dólares, que gestionaría los derechos comerciales y eventos de la FIFA, ofreciendo hasta un 20% de su capital a inversores privados.
Según sus previsiones, la financiación del programa FIFA Forward aumentaría de 8 millones de dólares por asociación nacional en el ciclo 2023-2026 a 20 millones en 2027-2030, totalizando más de 4,000 millones para las 211 asociaciones miembros.
Asimismo, se introduciría el Programa FIFA Fast Forward (FFFP), que permitiría a cada asociación acceder a 20 millones de dólares adicionales durante 2027-2030, además de los 20 millones por ciclo ya previstos.
La UEFA emitió un comunicado tras una reunión en Mónaco, en el que endurece su postura contra Gianni Infantino, aclarando que a pesar de la retirada definitiva del proyecto FFE, la crisis institucional en la FIFA continúa abierta. El organismo acusó al presidente de la FIFA de una «profunda falla de criterio» y de un «abuso del poder presidencial».
Para la UEFA, el intento de abrir a capital privado una parte del negocio del Mundial revela una concepción del liderazgo incompatible con las responsabilidades del máximo dirigente del fútbol mundial. Por ello, exige una investigación independiente con acceso a «todos los documentos, comunicaciones y registros de las decisiones», y sostiene que «la FIFA no puede investigarse a sí misma y esperar que la comunidad del fútbol acepte sus conclusiones».
La UEFA afirma además que «la confianza necesaria para ejercer el cargo de presidente de la FIFA se ha roto» y que esta no puede restaurarse simplemente retirando una propuesta. Por ello, considera que «el fútbol mundial necesita un nuevo liderazgo capaz de reconstruir esa confianza». En caso de que Infantino busque la reelección, la UEFA anunció que trabajará junto a otras confederaciones para ofrecer una alternativa creíble a las asociaciones miembro.
Paralelamente, la UEFA confirmó que la FIFA le garantizó por escrito que el proyecto FFE fue «retirado irrevocable y permanentemente» y que no volverá a surgir bajo ninguna otra forma, estructura, nombre o modalidad. Con base en esta garantía, el fútbol europeo decidió suspender temporalmente la amenaza de retirar a sus equipos de próximas competiciones organizadas por la FIFA, aunque mantendrá constante revisión de la situación.
El organismo también puso el foco en las finanzas, recordando que la FIFA cuenta con miles de millones de dólares en reservas que pertenecen a las asociaciones miembro. Por ello, junto con otras confederaciones, estudiará la posibilidad de liberar parte de esos fondos para aumentar la financiación al desarrollo, sin comprometer la estabilidad económica de la entidad.
La UEFA cuestiona así la necesidad de acudir a inversores privados para obtener recursos adicionales, y marca una línea política clara: esos fondos
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