El sábado, en horas de la tarde, el piloto de Villa Ramallo falleció y dejó un gran legado. Desde su inicio hasta el final de su carrera su gran trayectoria fue pasando de generación en generación.

El sábado a las 18:20 se convirtió en leyenda Juan María Traverso. “El Flaco”. Ese de las carreras que, a grandes y chicos, los dejaba como el ídolo difícil de alcanzar o imitar.
Sus colegas y rivales lo reflejan. “Otro Traverso no habrá. Se fue un grande del automovilismo” se repitió la frase todo el fin de semana, en Buenos Aires, dónde corrió el Top Race; en Termas de Río Hondo, dónde estuvieron el Turismo Carretera, TC Pista y la Clase 2 y 3 del Turismo Nacional; y en Villa Ramallo, el lugar donde vivió y falleció Traverso. Aunque él había nacido en la Ciudad de Buenos Aires, el Flaco siempre dijo que “fue un error de la vida, pero yo soy de Villa Ramallo desde el nacimiento”.
Pero ¿Qué más escribir de Juan María Traverso? Si ya está todo escrito, 6 títulos de Turismo Carretera, 7 de TC2000 y 3 de Top Race, con 133 victorias entre las tres categorías (46 de TC, 68 de TC2000 y 19 TRV6) y 93 poles (24 en TC, 62 de TC2000 y 7 de TRV6). Además, todos ya explicaron que fue Traverso, desde Miguel Ángel Guerra, Miguel Ángel “Toto” Echegaray, Christian Ledesma, Guillermo Ortelli, Omar “Gurí” Martínez y hasta el ex piloto y presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera (ACTC) Oscar Aventín, rivales y compañeros o amigos del Flaco.

Por eso, elijo tomarlo desde el otro lado. Desde ese pequeño que vivió a Traverso. Vivió el final de la carrera, pero gracias al poder de Internet, pudo revivir toda su carrera deportiva. Su victoria con la Coupé Fuego prendida fuego, como si fuese un superhéroe luchando contra la adversidad. Ese triunfo con tres ruedas, que demostró que pese a la complicación, nada puede opacar una victoria.
Y también tuvo sus momentos más controvertidos. Aquel día en Paraná con Patricio y Marcos Di Palma, a quien apodó “La Rubia”. Ese pequeño hoy tiene esa maniobra en un póster, bien guardado porque tiene un motivo especial. Su dedicación a la madre de Gabriel Ponce de León y, hoy sigue repitiendo esas frases, entre otras tantas que a ese pequeño le salen naturales.

Ese mismo pequeño tiene dos autos de Traverso, con su clásico color violeta y la publicidad que sintetizó toda su campaña deportiva. Uno es de los más fuertes, con el cual ganó su último campeonato con Chevrolet -fánatico de dicha marca- y se fue como campeón a Ford. Y a lo, que esté periodista, le preguntó:
-¿Por qué tenés el auto de Traverso que se fue con el 1 a Ford?
– Porque el Flaco es el Flaco. El ídolo del automovilismo argentino y no habrá otro.

Eso era Traverso. Atendía a todos, pequeños, grandes, periodistas que arrancaban o de gran trayectoria. Ya no alcanzan las palabras para describir a este Maestro.
Sólo queda decidir gracias por todo Juan María Traverso. Fuiste, sos y serás grande. Ahora pasaste a ser leyenda y todo el mundo te extraña. Seguro, que desde arriba, viste la despedida que hoy te hizo el mundo del automovilismo y tu Villa Ramallo actual (hasta juntaste a dos presidentes que estaban peleados).
¡GRACIAS JUAN MARÍA TRAVERSO! La leyenda ha comenzado y nunca te olvidaremos.
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