Una sala Voltaire repleta y la familia Aramburú completa aguardaban el veredicto por el asesinato de Federico Martín Aramburú, ocurrido en la madrugada del 18 al 19 de marzo de 2022 en París. Tres ausencias se hicieron notar este viernes: Santiago, el hijo más pequeño, jugaba con sus tías en la plaza mientras esperaba conocer la condena por la muerte de su padre; sus hermanas Trini y Justi también permanecían afuera.

No se trata de un proceso simple. Primero, los jueces emitieron su discurso y luego el jurado, compuesto por seis personas, comenzó la deliberación, que podría extenderse hasta la medianoche. Este hecho coincide con la llegada del Papa León XIV a París, justo cuando se inicia uno de los procesos judiciales más importantes del año en el Palacio de Justicia. Abogados, periodistas y público recibirán la información del veredicto una hora antes de su emisión.
Las medidas de seguridad son estrictas, ya que el Palacio de Justicia permanece cerrado al público. El Papa llegará en su Papamóvil a la catedral de Notre Dame, en su primera caminata por la capital francesa. Las calles están cerradas y la ciudad se encuentra fuertemente custodiada.
En el último día de audiencias para los acusados, Loik Priol, principal sospechoso del asesinato, arribó con una camisa celeste impecable. Romain Bouvier, con la cabeza rapada, se sentó junto a él; ambos no se dirigieron la palabra desde el comienzo del juicio. Los policías les retiraron las esposas. El fiscal solicitó penas de 28 y 20 años de prisión para los acusados, respectivamente.
Los padres de Priol esperaban en la fila junto al público. Ella vestía jeans y él un suéter sport. Él se dedica a reparar vehículos militares y su hija está casada con un militar. Todos aguardaban en silencio.
Con sus togas puestas, los abogados defensores enfrentaban a la familia Aramburú y a la prensa, en un escenario que marcó la última audiencia del caso Aramburú. El recinto, que fue el palacio de María Antonieta y donde ella pasó su última noche antes de ser decapitada, estaba completamente lleno. No se escuchaba ningún ruido.
Al ingreso del juez, todos se pusieron de pie. El magistrado comunicó que enviaría un correo electrónico para informar sobre el momento en que se iniciarían las deliberaciones.
Bouvier, acusado de intento de asesinato, pidió un minuto para hablar: “Todo ha sido dicho y agradezco que me hayan escuchado con atención esta semana”, expresó.
Luego, Loik Le Priol se dirigió directamente a la familia Aramburú y al abogado general: “Un día tendré la posibilidad de curarme socialmente para que nunca más haga lo irreparable”. Agregó: “Desde el primer día he perdido el perdón de la familia, también por esta demanda de perdón. Soy cristiano como todos ustedes. Que el Papa esté hoy aquí es un signo y me encomiendo a su fuerza para perdonarme, y también para perdonarme a mí mismo”, concluyó en sus palabras finales ante los jueces, el jurado y la familia.
A las 9:45 de la mañana se anunció que el jurado se retiraría a la sala de deliberaciones. Los abogados no pudieron salir del Palacio de Justicia. La audiencia concluyó y ahora resta esperar el veredicto, que podría extenderse por varias horas, incluso hasta la medianoche.
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