“Haz que tu cuento valga la pena”, dice el estribillo de *Hay un cuento*, la emblemática canción que cerró la novela *Floricienta* en 2005. Más de dos décadas después, Cris Morena recuperó ese mismo tema para despedir definitivamente a *Margarita*, su spin-off, tras 80 episodios. Sin embargo, a diferencia de la historia original protagonizada por Florencia Bertotti, cuesta creer que el relato de esta continuación haya estado a la altura o realmente haya valido la pena.

Lejos quedó aquel multitudinario casamiento en el Hipódromo de San Isidro, donde cientos de fanáticos presenciaron el final de cuento de hadas de Floricienta y su Conde. En esta ocasión, la trama culminó con todos los personajes vestidos de blanco, cantando y celebrando, aunque con una ausencia imposible de ignorar: la de Florencia Santillán, cuyo destino sigue siendo un misterio.
El último capítulo de *Margarita*, estrenado el 21 de septiembre por HBO Max —con un retraso de una semana para coincidir con el inicio de la primavera— no solo dejó inconcluso el arco de uno de los personajes más queridos de Cris Morena, sino que también generó una ola de indignación entre los seguidores de la serie original. Tras tres temporadas de espera, la ficción concluyó sin explicar qué sucedió con Florencia, mientras el resto de su familia festejaba como si todo estuviera resuelto.
La polémica comenzó incluso antes del estreno oficial, cuando el episodio final se filtró en HBO Max Estados Unidos y sus escenas comenzaron a circular por redes sociales. Allí, los fanáticos manifestaron su decepción por la ausencia de Florencia Bertotti y cuestionaron el destino que la producción le había asignado a su personaje. De este modo, cuando llegó la despedida, gran parte del público ya conocía el desenlace y no dudó en criticarlo.
### Un final que deja demasiadas preguntas
A continuación, con *spoilers*, es necesario detallar lo ocurrido en el último episodio. La trama concluye en Krikoragán, el reino ficticio de donde proviene Máximo Augusto Calderón de la Hoya, interpretado por Fabio Di Tomaso. Frente a todo el pueblo, el Conde, ahora proclamado rey tras la caída de la dictadura, anuncia que tanto él como sus hijos están sanos y salvos, a pesar de los intentos del régimen por ejecutarlos. Además, promete que la nación vivirá en democracia a partir de ese momento.
Hasta allí, todo parece conducir a un final feliz: Máximo recuperó a sus trillizos, el pueblo dejó atrás la opresión y los protagonistas superaron los obstáculos de las tres temporadas. Sin embargo, queda una pregunta que la ficción decide ignorar: ¿cómo puede haber felicidad plena cuando Florencia sigue desaparecida?
Desde el inicio de *Margarita* se insinúa que el personaje de Bertotti pudo haber sido ejecutado durante el golpe de Estado, aunque nunca se confirma ni su destino ni el paradero de su cuerpo. A lo largo de la serie, Cris Morena plantea indicios que sugieren su muerte, pero evita ofrecer una respuesta definitiva.
Uno de estos momentos clave es cuando Máximo confiesa a sus hijos que en un momento dejó de sentir a Flor en su corazón y perdió la esperanza de encontrarla. Sin embargo, en el último capítulo vuelve a reabrir la posibilidad al prometer a sus trillizos que nunca dejará de buscar a su madre.
Cuando aún parecía haber espacio para la esperanza, la ficción introduce una escena en el vivero del palacio, un espacio que Florencia había creado cuando vivía allí. En ese lugar, donde antes no había plantas, comienzan a brotar arbustos con flores mientras luciérnagas amarillas revolotean el ambiente. Margarita y sus hermanos, junto a su padre, interpretan el fenómeno como una señal de la presencia de su madre. “Siento que mamá está acá. Que este abrazo de cuatro, ahora es de cinco”, dice Margarita, en un momento que sugiere que Flor sigue acompañando a la familia, aunque ya no físicamente.
El problema es que la serie nunca define si se trata de una despedida espiritual o de una señal de que el personaje podría regresar, lo que genera una ambigüedad que, en lugar de mantener la intriga, se convierte en la mayor debilidad del cierre.
Minutos después, todo el elenco aparece vestido de blanco cantando que “este cuento valió la pena”. La búsqueda de Florencia queda relegada a una promesa y su ausencia parece no impedir que los demás personajes celebren un final feliz esperado.
Resulta difícil reconocer en esta actitud al Conde original, aquel hombre dispuesto a cualquier sacrificio por el amor de su vida. Ahora, Máximo parece conformarse con anunciar que continuará la búsqueda, mientras participa en una celebración que contrasta con la incertidumbre sobre el destino de su esposa.
No se cuestiona que los personajes tengan motivos para festejar la recuperación familiar o la democracia. El problema radica en que la ficción no logra transmitir el peso emocional que debería tener la desaparición de Florencia en medio de la alegría. Al intentar cerrar todas las líneas con una gran celebración, termina minimizando el conflicto central y pendiente.
### Contradicciones en una historia que nunca terminó de cerrar
Más allá del destino de Florencia, el final vuelve a evidenciar una serie de contradicciones que acompañaron a *Margarita* desde su inicio y nunca se resolvieron satisfactoriamente.
En primer lugar, ¿por qué Florencia vivía en el palacio de Krikoragán? En la historia original, la protagonista dejó en claro que no estaba dispuesta a abandonar Argentina para seguir al Conde a su país ni convertirse
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